2009.11.10

Presencias Literarias: Fernando Savater

Un filósofo en Huelva

09/11/2009

Ciclo “Presencias literarias”

Fernando Savater, filósofo y escritor

Salón de actos de la E.U. de Enfermería – Universidad de Huelva

5 de Noviembre de 2009, 19:30

Fernando Savater cautiva. Desde el momento en que comienza su introducción hasta que se despide del auditorio. Y aún luego, que lo llevas en la mente durante mucho tiempo. Porque da qué pensar. Porque como filósofo, plantea dudas, genera incertidumbre…

Decía el profesor Walter Gadea en la presentación del acto, que Fernando Savater cumple con el sentido propio de la filosofía y el filósofo. El filósofo no es más que una especie de ocasión para que el impulso llegue a tomar la palabra. Y a través de la obra de Fernando Savater, la filosofía ha tomado la palabra a favor de la democracia y de la igualdad. Es misión de la filosofía denunciar la bajeza del pensamiento, y Fernando Savater lo ha hecho.

El emperador Marco Aurelio afirmó que la importancia real de las personas proviene de la importancia de la labor a la que se dedican. Muy aplicable a este hombre sencillo que ha trabajado para reafirmar la democracia y la justicia, incluso cuando todavía estaban tambaleantes. Y encaja, porque no en vano la filosofía y la democracia nacieron, en el mismo sitio y de la mano.

Fernando Savater, desde muy pequeño se sintió enormemente atraído por la literatura. Devoraba libros, sobre todo de aventuras –lo ha seguido haciendo, aunque haya tenido que leer también a Proust y a Mann, por supuesto-, y sintió la llamada de las letras. Sin embargo estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid porque no había ninguna carrera cuyo programa se adaptara, a su gusto, al mundo de la literatura. Después trabajó de profesor ayudante en la Universidad Autónoma de Madrid. Pero allá por el año 1971, fue apartado de la docencia por razones políticas.

“A lo que me hubiera gustado dedicarme en la vida es a leer” comentaba. Pero como por leer no pagan, tuvo que escribir también. “A mí quien me hizo escritor fue Franco –es una de las grandes obras que hizo este señor- porque me quitó el trabajo y tuve que dedicarme a escribir”. Y quizás haya sido ese comienzo lo que produjo que Fernando Savater sea un escritor tan prolífico. Porque esa necesidad de escribir para comer hizo que se le quitara muy pronto la manía, típica de tantos autores, de la obra perfecta.

Y escribe de lo que más sabe: de filosofía. La filosofía proporciona temas duraderos a los escritores. La palabra filosofía asusta en general al público; sin embargo los temas de la filosofía interesan a jóvenes y mayores: la justicia, la muerte, la libertad...

En su exposición inicial no hizo referencia alguna a la política. Pero porque, como luego explicó ante una pregunta, considera la política inherente a la persona. La política no es una opción, es una necesidad de todo el que vive en sociedad. En un país en el que, demasiado a menudo, el inconformismo se transforma únicamente en quejas, voces y discusiones de taberna, es muy valioso alguien como Fernando Savater que no sólo ha dicho lo que no le gusta, sino que también ha propuesto y promovido lo que le gusta.

El jueves en Huelva se habló de filosofía. Hemos tenido la gran suerte, de tener a Fernando entre nosotros y poder dialogar con él durante más de una hora. Porque no vino a dar una conferencia, sino a un acto interactivo, como se dice ahora. Quizás precisamente porque es un filósofo y la filosofía sólo puede existir gracias al diálogo.

Gerdúndula. Diezencultura Huelva.

 

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2009.10.27

Crónica La Jaula Teatro: Entiendemetuami

Humor inteligente directamente proporcional a las carcajadas del público

Teatro. ‘Entiéndemetuamí’, de La Jaula Teatro.

Gran Teatro, 23-24 de octubre.

21:00 horas.

Observar a la salida de una obra de teatro las sonrisas entre el público es una señal indiscutible de diversión y entretenimiento en el patio de butacas. Y entretenimiento y satisfacción generó en el Gran Teatro de Huelva, durante dos noches, ‘Entiendemetúamí’, una versión del espectáculo de Eloy Arenas que La Jaula Teatro y sus dos almas máter, Daniel Mantero y Darío Martín, han recuperado para la escena onubense después de su exitoso estreno hace unos años en la Universidad de Huelva.

Un escenario minimalista y una excelente selección musical como telón de fondo, deja todo el peso del montaje en la historia, estructurada en cuatro piezas independientes con buen ritmo narrativo, y en los dos protagonistas, que se multiplican hasta crear ocho personajes muy bien definidos. El resultado: rocambolescas parejas que se enfrentan entre sí con diálogos hilarantes, en las que Mantero y Martín imprimen una personalidad propia a cada uno de los sketches, demostrando una gran amplitud de registros interpretativos.

El leit motiv del título no tarda en manifestarse: “a las mujeres no hay quien las entienda”, afirma un marido celoso en la primera de las piezas cuando descubre qué es lo que encuentra en el supuesto amante, un vendedor callejero. En la segunda, un desgraciado moroso comienza a entender la sangre fría del cobrador del frac que le persigue cuándo éste le explica los secretos de su trabajo: la eliminación de la conciencia y la desconexión moral.

La tercera parte, la más surrealista de la obra, introduce en el cortometraje previo a cada historia, la evolución del matrimonio de Manolo y Lucía. Una vez sobre las tablas, el planteamiento deriva en una transformación física de la esposa que, cansada de que su marido no la tenga en cuenta, decide parecerse cada vez más a un hombre y asumir el papel del macho dominante. A destacar el divertidísimo despliegue gestual de Daniel Mantero en plena metamorfosis de género.

La hilaridad de la obra va a más y llega así a la última de las propuestas, en la que dos amigos lesionados tras un accidente –uno con los ojos vendados, otro con los dos brazos escayolados- se necesitan mutuamente y se ven obligados a superar diferencias y reparos morales para atender las necesidades primarias del otro. Llegados a este punto, el cada vez más ascendente humor del absurdo es directamente proporcional a la intensidad de las carcajadas que provoca en el patio de butacas.

Cuatro historias de incomunicación, que, en lugar de circunscribirse a sus propios dramas –la infidelidad, las deudas, los problemas de pareja o las consecuencias de un accidente- nos muestran toda la ternura y la contradicción que las personas tenemos a la hora enfrentarnos a ellas.

La moraleja que sobrevuela los diálogos es que la comprensión entre opuestos es imprescindible, porque el ser humano está condenado a entenderse. 'Entiéndemetuamí' también nos ayuda a conocernos un poco mejor a nosotros mismos.

Si una obra ha gustado al público el tiempo parece detenerse cuando llegan los aplausos. Seguro que a Daniel y Darío, actores onubenses, queridos en su tierra, la ovación final les recordó lo bien que se siente uno en casa.

Crónica Cantero Rock: John Vaderslice

La pasión de John Vanderslice

Gran Teatro de Huelva, 21 de octubre

21:00 horas

La presentación de su último trabajo, ‘Romanian Names’ ha traído hasta Huelva a uno de los autores más personales del pop estadounidense actual. John Vanderslice es un californiano que creció envuelto por el poder de la música americana de los 70. En estos años se ha impregnado de aquel viejo romanticismo por las calles de San Francisco y ahora lo transforma en música, con una pasión arrolladora pero sin salirse del hueco que ha logrado abrirse lejos de los focos y las primeras páginas.

Lo de Vanderslice es devoción por la música. Se presume por su prolífica carrera y se ve más claro al escuchar su música; pero, sobre todo, se confirma en sus conciertos. Desde que se involucrara en el proyecto de MK Ultra, una interesantísima banda de los 90, la evolución de su música ha sido evidente. Su primer disco en solitario llegó en 2000, ‘Mass Suicide Occult Figurines’, en el que adelantó las bases que le moverían en los años posteriores. Hasta este ‘Romanian Names’, su música ha sido cuidada siempre al máximo, rayando a veces el preciosismo barroco pero sin que John dejara de tener claro el camino que quiere seguir.

Un elemento común en su obra es la ausencia de aditivos electrónicos prefabricados. Vanderslice es un purista, defensor a ultranza del sonido analógico. Sólo añade acompañamientos vocales o de cuerda clásica a su formación rockera, en el que prevalece el sonido de su guitarra acústica. Eso le ayuda a transmitir los sentimientos que expone en sus canciones; y también a conectar con el público, que se rinde siempre a su entrega en directo.

Quizá por eso mismo, por su concepción de la música y por el buen rollo que desprende, dejó atónito a más de un espectador en el Gran Teatro cuando se bajó del escenario y trasladó su concierto al vestíbulo. Es su modo de reforzar la comunión que tiene con su audiencia, quizá reducida pero apasionada como él.

Y eso que John Vanderslice se mostró encantado del foro que encontró ante sí en los ensayos previos. Lo dijo y lo plasmó en una fotografía que ya tiene colgada en su sitio oficial de Internet. Por eso hizo encantado un recorrido por toda su discografía, contando las historias que le conmueven, mostrando su lado más contestatario, del que no se han librado ni Bill Gates ni Arnold Schwarzenegger, y revelándose contra el protagonismo que ha acaparado la Guerra de Iraq en las vidas estadounidenses, algo que le obsesiona y que ha plasmado en sus tres últimos trabajos.

De ello habló personalmente con algunos seguidores tras su epílogo del vestíbulo, puente habitual entre la ficción y la realidad, convertido por un momento en ese mundo especial que Vanderslice trajo desde California.

Gerdúndula

Crónica Exposicion Lola García Garrido

LOLA GARCÍA GARRIDO EXPLORA HISTORIAS COTIDIANAS AL OTRO LADO DE LA REALIDAD

La exposición ‘Montrash’, en la sala de la Universidad de Huelva, propone un interesante y divertido acercamiento a la obra de esta fotógrafa bonaerense

El aire de Buenos Aires ha llenado de frescura la Universidad de Huelva. En sentido literal -porque la artista Lola García Garrido lo capturó con una taza, lo metió en una bolsa junto a su pasaporte y ahora lo muestra en una videoinstalación- y porque su exposición ‘Montrash’, que puede disfrutarse hasta el 5 de noviembre en la sala de Cantero Cuadrado, nos invita a un fantástico paseo por la cara oculta de la realidad.

Ese soplo de frescura estuvo presente en la propia inauguración, que contó con la presencia de la autora, acompañada y musicada por Xoel López, alma de Deluxe y compañero de Lola más allá de la faceta artística. Pronto se corrió la voz en la ciudad y los seguidores que acudieron a la sala tuvieron el privilegio de disfrutar en petit comité varios temas en acústicos interpretados a dúo.

La muestra presenta una serie de fotografías construidas a partir de la toma directa y luego montadas digitalmente, momento en el que su autora crea y recrea las imágenes cotidianas para convertirlas en algo más: una provocación, un homenaje a los mitos contemporáneos, un desafío interpretativo.

A mitad de camino entre el fotomontaje y el collage, la artista explora experiencias reales, suyas, pero también universales –la lectura de un cuadro, la presencia en una playa, en un patio de vecinos, en una ciudad europea- para dibujarlas con su propio pincel, trascendiendo la fotografía y contándonos, una a una, las historias que están contenidas en ellas.

Como una Alicia que se divierte traspasando fronteras entre lo real y lo imaginario, nos abre puertas y ventanas para introducirnos en paisajes mágicos de los que ella misma participa, unas veces desde la inocencia, otras desde la indiscreción.

Y es que, lejos de distanciarse de sus propuestas, la propia Lola García nos guía por ellas como un personaje diegético, que en una de sus obras se asombra ante el espejo–‘¡Me desempañé!’- en otra nos muestra las interioridades de su nevera y de su estómago –‘Otra vez vacía’- o se convierte en modelo publicitaria de una serie de productos imposibles: ‘Gripe B de Beso’, ‘Le Ché’, ‘¿Kí pasa?’ y ‘Flagelado’.

En ese empeño de teorizar sobre el arte, alguien ha calificado la obra de Lola García de ‘surrealismo pop’, término acertado por la mirada alternativa que la autora imprime a cada una de estas fotografías. El vicerrector universitaria de extensión universitaria, Manuel José de Lara, lo expresa muy bien en el catálogo afirmando que en la exposición “hay guiños al expresionismo, a la irreverencia del dadaísmo, al colorido del pop, a la laboriosidad del collage, a la elasticidad del cómic, todo ellos sin perder un ápice de personalidad, de frescura y de juventud”.